Todos quieren a Lucy despues de 30 años de su desaparición física

Todos quieren a Lucy despues de 30 años de su desaparición física

A 30 años de su desaparición física, la notable comediante continúa haciendo reír con sus shows, entre ellos “Yo quiero a Lucy”, que definió el estilo sitcom

Una de las parejas más famosas de la televisión estadounidense fue la que integraron la norteamericana Lucille Ball y el cubano Desi Arnaz -esposos en la vida real-, protagonistas de Yo quiero a Lucy (I Love Lucy), una de las comedias de situaciones más vistas de todos los tiempos. El programa hizo historia por más de una razón. A fines de la década de los 40 ella había convencido a la CBS para llevar a la TV la exitosa comedia radiofónica Mi esposo favorito, que protagonizaba junto a Richard Denning. Pero planteó dos exigencias: que fuera su propio esposo el que hiciera ese papel en la ficción y que la empresa productora de ambos, Desilu, se encargara de hacer el show en Los Ángeles en vez de Nueva York, como era habitual en esos tiempos.

Los ejecutivos de CBS aceptaron, después que la actriz ensayó, junto a Desi y con muy buenos resultados, varias escenas con público en el estudio y financió con 5000 dólares de su bolsillo la grabación de un programa piloto. Para más señas, fue la primera serie que se grabó frente a público en vivo, que utilizó tres cámaras en forma simultánea (una fórmula que marcó desde entonces el formato de sitcoms) y fue producida por una empresa de TV independiente.

Las peripecias de Lucy, decidida a toda costa a ingresar en el mundo del espectáculo mientras su esposo, líder de la banda musical del club neoyorkino Tropicana, se empeñaba en que ella sólo fuera un ama de casa, inmediatamente conquistaron al público, tanto como las vicisitudes de la pareja junto a los Mertz (Vivian Vance y William Frawley), sus vecinos y mejores amigos, en un edificio de apartamentos de Manhattan. 

La comedia también fue pionera en mezclar la ficción con la vida real de sus protagonistas. En 1953 la llegada al mundo televisivo del primer hijo del matrimonio (el pequeño Ricky) se produjo la misma noche en que la actriz daba a luz al segundo vástago de su matrimonio con Arnaz. Por primera vez en la historia de la TV se utilizaba un embarazo como tema de ficción. Cabe destacar que el episodio, emitido el 6 de enero, tuvo más rating que la ceremonia de asunción, al día siguiente, de Dwight Eisenhower como presidente de los Estados Unidos. 

Yo quiero a Lucy siguió siendo un éxito sin precedentes hasta su salida del aire en 1957. Debido a la astucia empresarial de Lucy y Desi, que también lograron que se aceptara que Desilu, su empresa, grabara los capítulos semanales, en vez de realizarlos en vivo, como se estilaba en los espacios de comedia, se pudo disponer de ellos para reponerlos en cualquier oportunidad o, doblaje mediante, para que se emitieran en todo el mundo. 

Cuando el matrimonio decidió separarse, en 1960, Lucille Ball ya era presidenta de una compañía que facturaba al año 25 millones de dólares y luego produjo otras series míticas, como Viaje a las estrellas y Misión imposible. Después llegaron otras estelarizadas por ella, como El show de Lucy y Aquí está Lucy, ambas muy exitosas, pero sin alcanzar los nivelas de la primera. Sin embargo, las tres aún se mantienen hoy día en la franja nostálgica de cientos de cadenas y televisoras de todo el mundo, donde la notable comediante, a 30 años de su desaparición física, aún continúa haciendo reír con sus alocadas peripecias. 

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