Naiguatá en Madrid por Linda D’ambrosio

Naiguatá en Madrid por Linda D’ambrosio

La novela se adentra, así mismo, en los entresijos del sincretismo que da origen a la Santería, común en todos los pueblos de la costa venezolana en razón del elemento africano

De Naiguatá a Camurí, de Camurí a Anare, de Anare a Los Caracas, de Los Caracas a La Sabana y así, dándose rodillazos con el cloche y esquivando huecos y aceras. O peor, hacia el otro lado, saliendo de Naiguatá al Tigrillo, con paradas en Carmen de Uria, Tanaguarena, Caraballeda, Macuto y al final el populoso Puerto de La Guaira… 

Así, al tiempo que enuncia los puntos del recorrido efectuado por Dámaso en su autobús, Etxenara Mendicoa enumera también los escenarios en que se desarrolla su novela, La Inocencia de las Sardinas

La escritora, una destacada periodista que cubriera en su día Internacionales para El Universal, se encuentra actualmente radicada en España, pero creció estrechamente vinculada a Naiguatá. Su padre practicaba el velerismo en Puerto Azul y, de hecho, el libro está dedicado a Pedro Gonzalo Iriarte, sempiterno entrenador de tenis del club, quien franqueó a Mendicoa el acceso a los distintos personajes naiguatareños que alimentaron la trama. 

Más de cuarenta entrevistas precedieron a la redacción de la novela, en la que se relatan las particularidades de un pueblo gobernado por los descendientes de los esclavos de la antigua hacienda Longa y España, custodios de las tradiciones y las imágenes religiosas del lugar. 

Linda D’ambrosio

La novela se adentra, así mismo, en los entresijos del sincretismo que da origen a la Santería, común en todos los pueblos de la costa venezolana en razón del elemento africano que se incorporó a nuestra cultura durante la Colonia.

Si normalmente me entusiasma cualquier gesto que contribuya a difundir los rasgos de Venezuela, afincada como estoy en la convicción de que el muto conocimiento entre los pueblos genera enriquecimiento y redunda en una creciente amplitud de miras, La inocencia de las sardinas me parece un libro especialmente meritorio. No solo reseña un conjunto de datos distintivos de Naiguatá, divulgándolos, sino que aporta información novedosa incluso para los locales: es la primera vez, que se tenga noticia, que se escribe la historia de esa población. 

La Editorial Adarve, que ha publicado en España la obra, afirma en la contraportada del libro: “En estas páginas se dan la mano el duelo y el humor, la desesperación y la esperanza. Es una lupa sobre personajes que, ante las adversidades, decidieron mutar y adaptarse. O mutar y resistir”. Y es que Mendicoa retrata la transformación sufrida por el lugar en los últimos años, y los efectos que tuvo el atroz deslave de 1999 en el Estado Vargas. 

Más allá del valor documental que reviste el contenido de la novela, que es ficción, sí, pero construida a partir de una cuidadosa investigación previa, la autora proporciona una gratificante experiencia lectora mediante su particular uso del lenguaje, recreando atmósferas sensuales, en el sentido más primario del término: evoca aromas, sonidos, todo aquello que en su momento fue registrado a través de nuestros sentidos y que Etxenara retrotrae, agitándolo en nuestra memoria, para regocijo de quienes echamos de menos el lugar. 

La presentación del libro, que tendrá lugar el próximo 23 de abril en los espacios de Cesta República, estará a cargo del escritor Eduardo Sánchez Rugeles, cuya trayectoria se encuentra jalonada por obras tan respetadas como Lubliana o Blue Label, y contará con la presentación del maestro Carlos Tález, quien efectuará un recorrido por la música de la población costera. 

Ojalá que esta obra, como otras surgidas en esta época aciaga, sirva para salvar del olvido episodios y costumbres, y para dejar constancia de cómo se produjeron los cambios que han signado la evolución de Naiguatá en las dos últimas décadas. 

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